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Juan Gorupo, el potosino que va tras los pasos del escultor Joaquín Arias

Los monumentos permiten al artista dejar un legado y formar parte del imaginario de una ciudad


“A qué venimos a este mundo, si no es a aferrarnos a lo que uno quiere, aferrarnos hasta con los dientes”, señaló el artista plástico potosino Juan Gorupo, quien desde que era un niño supo que se dedicaría a la escultura y con una trayectoria de ya varias décadas está en camino a convertirse en el próximo Joaquín Arias.


Quizá una de sus piezas más icónicas es “cimientos”, se trata de la cabeza monumental de una niña que sobresale desde sus dientes hacia arriba, con el cabello mojado y unos enigmáticos ojos que parecen estar espiando a los paseantes que caminan por las calles cercanas del Museo de Arte Contemporáneo (MAC) en cuya azotea se encuentra ya desde hace un par de años.


En este sentido el autor comentó “para que cualquier cosa se mantenga de pie, necesita estructura, necesita cimientos...lo mismo aplica para una casa, una escultura o una idea, en esta pieza la niña está sostenida con sus dientes, porque los dientes son parte de nuestra estructura ósea, lo que nos sostiene como humanos, para mí representa como el sentido de la vida, venir a aferrarnos a lo que uno quiere, aferrarse hasta con los dientes”.


Gorupo recordó que esta pieza estaba originalmente pensada para ser sólo expuesta un mes; sin embargo, fue inaugurada días antes del inicio del confinamiento por el Covid-19 en el año 2020, lo que implicó que se cerrara el MAC, posteriormente se decidió dejarla ya como pieza permanente y en comodato y ahora ya va a cumplir tres años y es una de las esculturas que forman parte del MAC y del propio centro histórico de la capital potosina.



Asimismo señaló que si algo marcó un punto de inflexión en su carrera fue cuando la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) lo llamó para dar un taller, para después convertirse ya en académico y actualmente director del Departamento de Diseño Escenográfico lo que al contar ya con un sueldo fijo le ha permitido tener la libertad de dedicarse al 100 por ciento a la escultura y no tener que dedicarse a trabajar en otras cosas como era anteriormente para poder mantenerse.

Juan Gorupo refiere que desde niño siempre se vio fascinado por los monumentos que hay en la ciudad, los cuales mayoritariamente hizo en su momento el gran Joaquín Árias, como son el Monumento a la Revolución, la efigie al Benemérito en lo que hoy es el Distribuidor Juárez, el monumento a Mariano Jiménez “yo me imaginaba que eran gigantes de acero, una especie de superhéroes como los centinelas de los X-Men”.


Siendo que esa fue su motivación original, se siente orgulloso de que ahora varias décadas después y luego de múltiples intentos ahora se le han comenzado a abrir las puertas para poder hacer esculturas y monumentos públicos, el primero de ellos fue la escultura de la Señora de las Enchiladas en Soledad de Graciano Sánchez, el Danzante Matlachín en El Saucito, El Espíritu Universitario en el Edificio Central de la UASLP y en próximas fechas inaugurará la composición en honor a “El Rey del Wepa” y algunos otros que ya también prácticamente están listos, pero que prefiere no revelar hasta que hagan el anuncio oficial las autoridades “los monumentos públicos no solo eso, para mí, significan estar presente en la cotidianidad de gente que uno no conoce” concluyó.



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